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JOSE MARTI.

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martes, 6 de diciembre de 2011

ARTICULO DE ESTEBAN FERNANDEZ: LA TRANSICION PACIFICA.

LA TRANSICIÓN PACÍFICA
Por: Esteban Fernández.

No hay nada más detestable y asqueroso en toda la historia cubana que la tan cacareada TRANSICIÓN PACÍFICA. Eso no fue un invento de los enemigos del régimen sino de los aparatos de inteligencia del mismo.


La entente apacible es una gestión tranquila y equilibrada donde los grandes culpables y verdugos de nuestro pueblo no sufrirán las consecuencias de sus actos. Y al final les digo quienes serán los beneficiados.


Es decir: un cambio cosmético donde los genocidas no paguen por sus crímenes. Y con eso, obviamente, se conforman muchos cubanos de aquí y de allá.

Logran engañar a algunos con sus falsas promesas manteniendo viva la esperanza de mejoras para la población. A cambio de eso, los que dieron paredón de fusilamiento, los que ametrallan a seres indefensos cuando tratan de abandonar el país, los que torturan en “100 y Aldabó”, en “Combinado del Este” y en cientos de prisiones más, esparcidas a todo lo largo y ancho de la nación, saldrían ilesos sin ser castigados por la justicia libertaria.


Transición pacífica es sinónimo de borrón y cuenta nueva. ¿Qué bonito verdad? Los muertos en tumbas comunes sin identificación y los hijos de perra a seguir disfrutando eternamente de la riqueza que la piñata castrista les ha otorgado.

Ah, y ahora viene lo increíble: ni por las cabezas les pasa a Fidel Castro, ni a Raúl, ni a Ramiro, ni a Guillermo García, ni a Leopoldo Cintras Frías, ni a ninguno de los generales y mayimbes del castratollevar a cabo una verdadera y sincera transición pacifica.

Más bien lo que hacen es burlarse y reírse de esas intenciones. ¿Por qué? Porque ellos no vislumbran ni la más ligera posibilidad de que su poder sobre la nación cubana tenga final.

Mientras que ellos tengan intactos los tres ejércitos, la RAM en La Habana, la División 50 en Oriente, los “Gallitos de la Policía”, y las Fuerzas Especiales del Ministerio del Interior con sus cientos de cuerpos represivos, los verdugos se creen completamente invulnerables y seguros. Fíjense que no se sienten ni urgidos de sacarlos a la calle.


Estos carniceros, envalentonados y con su mentalidad criminal, consideran que en menos de 48 horas barren del mapa a los opositores no sin antes hacerles tragar todos los celulares y las computadoras. Y cuando Yoani Sánchez le dice a Mariela Castro en “Twiteer” que nadie la puede hacer callar, los monstruos piensan que no solamente la callan¸ sino que suben al 14 piso y la tiran junto a su esposo, Reinaldo Escobar¸ por el balcón. Como es de suponer, el Ministerio de Justicia y los médicos forenses decretarían que fue un suicidio pasional. Y, al igual que lo han hecho miles de veces, a la dictadura castrista le importaría tres pepinos lo que dijera la comunidad internacional.

Y entonces ¿por qué este jueguito de prometer cambios y por qué dan indicios de que en Cuba existe mas libertad para quejarse públicamente? Muy sencillo, porque lo que buscan es una manera para salvarles el pellejo a sus descendientes en el futuro ( a los famosos “hijitos de papá) y que retengan sus grandes fortunas mal habidas.


Observe quienes son los jefes de los guardaespaldas de los Castro: sus nietos. Esos serán los beneficiados de una transformación sosegada. ¿O ustedes creen que ellos quieren que a Fidelito y al médico Antonio Castro y a sus hermanos los arrastren por las calles de Cuba después de desaparecidos los buitres octogenarios? Toda esta mojiganga es para salvaguardar a los herederos del billón de dólares acumulado.


El único cambalache inminente será entregarle el poder al hijo tuerto de Raúl llamado Alejandro Castro Espín, y aquí no ha pasado nada. Entonces quedarían impunes millones de asesinatos y las muertesde Boitel, de Plinio Prieto y de miles de mártires más hubieran sido en vano. Y no crean que soy pesimista, sino que creo que debemos encontrar otra forma para resolver nuestro problema.

jueves, 22 de septiembre de 2011

ARTICULO DE ESTEBAN FERNANDEZ " ELIANCITO..."



ELIANCITO YA NO ES “ NI FU NI FA"

Por Esteban Fernández Gómez
Ya desde hace mucho rato, Elián González es un pobre diablo amargado y adoctrinado. Mira que tuvimos que discutir, que acalorarnos y que pelearnos defendiendo a ese inocente niño. De contra, tuvimos que soportar que cuanto come catibía hay en el mundo nos dijera: “¡Oh no, el muchachito debe estar con su padre!”...

Y ahora me imagino que tendrán que reconocer su error, si es que les queda una gota de vergüenza. El niñito bueno, noble, inteligente, que hubiera tenido una magnífica educación en un país libre, que fuera un hombre de bien en la libertad, hoy lo han convertido en un ser adoctrinado, defensor de los genocidas hermanos Castro, que hasta le cuesta mucho trabajo esbozar una sonrisa.

Y si usted es cubano sabe perfectamente lo que representa “ser castro- comunista” allí. Eso quiere decir que tiene que chivatear, enviar al vecino y hasta a un familiar cercano a la cárcel, y convertirse en una “maquina infernal” al servicio del sistema imperante en Cuba.

Desde luego, eso de haber sido aceptado en la Juventud Comunista no quiere decir que Elián González nunca más podrá llegar al exilio. No, mis estimados lectores, porque todos estamos claros en reconocer que el destierro cubano se está llenando de hombres que no son "ni chicha ni limoná”. Es decir, que cuando Eliancito llegue aquí el día de mañana, ya no será el hombre correcto y decente que hubiera sido si se hubiera quedado en los Estados Unidos. No, de eso nada, lo que llegará es otro de los “hombres que no son ni de aquí, ni de allá” preconizados por el “Che” Guevara.

Usted los ve en todas partes del destierro, no son todos pero son muchos, gracias a ellos ya el exilio no es el mismo de antes. Usted los escucha en programas de televisión, diciendo cosas como: “¡Oh no, yo no vine aquí a trabajar”. Y dicen estupideces como: “¿Por qué yo voy a vivir en un humilde apartamentico en Hialeah cuando mi primo, que vino aquí en el año 62, tiene tremenda mansión?”

Y la cosa más repugnante es cuando nos sueltan: “Yo vine para acá, pero A MÍ EN CUBA NO ME FALTABA NADA, y vivía muy bien sin tener que pinchar”.

Lo tragicómico es cuando algunos tratan de hacernos creer que, porque nosotros vinimos antes, estamos en la OBLIGACIÓN de ayudarlos a no tener que trabajar. Yo no sé que quieren ¿qué les regalemos una tremenda residencia de dos pisos en Beverly Hills o quieren vivir al lado de Gloria Estefan en Florida? O, sin hablar ni una papa de Inglés, ni saber administrar un negocio, quieren que los nombren vicepresidentes de la Coca Cola. Y desde luego, que el trabajo en la fábrica de refrescos sea una “botella” porque NO QUIEREN TRABAJAR.

Y lo más importante de los que no son “ni una cosa ni la otra, ni fu ni fa”, es que no barren el piso con el castrismo, ni jamás tocan con limón al régimen asesino. No, de eso nada, son extremadamente parcos en su crítica. Critican mas a los del EXILIO HISTORICO que a Fidel y a Raúl, y mucho menos censuran a los cederistas, guardafronteras y milicianos. No vienen aquí a combatir al desgobierno cubano, sino a forrajear y a juntar unos pesos para volver de visita a la Isla. Y por lo tanto, esperen eso mismo del niñito por el que echamos rodilla en tierra para salvarlo.

Ahora bien, les confieso que nunca en mi vida he agredido a una dama ni con el pétalo de una rosa, pero cuando hace varios meses vi la foto de Elián recibiendo su carné de “joven comunista”, lo que sentí fueron unos deseos enormes de tener a JANET RENO delante de mí para darle una patada por el trasero que la mand­ara hasta la Luna ¡POR CANALLA! Aunque, desde luego, la suprema culpa fue de "Vil" Clinton como lo llama Roberto Luque Escalona.

lunes, 18 de julio de 2011

ARTICULO DE ESTEBAN FERNÁNDEZ.

LO QUE ME QUITÓ EL CASTRISMO
Por: Esteban Fernández
Una vida apacible

Hoy, en este escrito, me voy a olvidar por unos minutos de la perversidad del régimen implantado el primero de enero de 1959. Voy a enfocarme en la vida que se acabó ese día para mí. Recordar esos 16 años me ayuda mucho a mantener latente mi odio contra la tiranía. No voy a hablarles de paredón ni de los crímenes que cometieron los castristas después. Voy a concentrarme en lo que yo perdí.

Yo vivía tranquilo, muy bien y feliz. No era rico ni era miembro de una familia acomodada o burguesa, pero me sentía muy contento. Adoraba a mi país, a mi pueblo, a mi barrio, a mi humilde casa, a mis vecinos y prácticamente a todos mis coterráneos. Caminaba desde mi hogar hasta el Parque Central saludando a todos los güineros que estaban conversando en sus portales. Los que no me conocían, entonces sabían quienes eran mis padres y parientes.

El parque era una bendición. Nadie en mi pueblo podía sentirse solo, ni deprimido, ni triste, ni necesitaba un siquiatra. Nadie sufría de melancolía, porque lo único que tenía que hacer era llegar al parque y allí encontraba amigos y hasta desconocidos para entablar una conversación y sentirse acompañado.


No sé como sucedió, pero cursé mis estudios de primaria en uno de los mejores colegios de la nación: el “Kate Plumer Bryant Memorial”, mas conocido en mi pueblo como el “Colegio Americano o Presbiteriano”. Nunca me detuve a averiguar los milagros que tuvo que hacer mi padre para pagar la cuota mensual. En ese colegio obtuve conocimientos, pero sobre todo logré algo mejor: muchos amigos que todavía hoy lo son a pesar de los años transcurridos.

Tenía un padre, una madre y un hermano que me adoraban y que yo idolatraba. Nunca conocí a mi abuelo, Manuel Fernández Valdés, pero fue un destacado escritor, poeta, autor de libros y Juez Municipal del pueblo. Mencionar su nombre y su parentesco conmigo me abría muchas puertas, sobre todo las del Liceo de Güines que, sin ser miembro, podía visitar porque mi abuelo había sido uno de sus iniciales dirigentes.

Uno de mis tíos llamado Carlos Gómez era delegado de la Compañía Cubana de Electricidad y un día me dijo: “Esteban de Jesús, sigue en tus estudios, pero cuando cumplas 18 años te voy a dar un empleo de cobrador de puerta en puerta, y eso te va a asegurar un sueldo decente mientras vivas o quieras”...

En el traspatio de la casa teníamos una mata de aguacates y una de guayabas. También había un gallo jerezano y como 15 gallinas que ponían el año entero. Poseía una cría enorme de pájaros: negritos, azulejos, canarios, tomeguines del pinar, verdones”.

Al terminar el sexto grado mi padre me dijo: “Nada de séptimo y octavo grado; yo quiero que hagas el examen de ingreso y entres al Instituto”. Y así fue. A duras penas pasé la prueba y con tremenda alegría entré en el glorioso Instituto de Segunda Enseñanza de Güines. El 99 por ciento de mis compañeros de estudios hoy siguen siendo como hermanos para mí. Los planes eran que, cuando terminara el bachillerato, iría a la Universidad de La Habana a estudiar leyes pues esa era una tradición familiar. Y a mí me encantaba la idea. El futuro me parecía trazado y seguro.

Mi única propiedad era una bicicleta con la que podía recorrer el pueblo entero e ir a los Centrales Amistad y Providencia. También subir y bajar La Loma de Candela, altura que bordeaba al valle de Güines por el Norte. Mi perra llamada Yeti me acompañaba a todas partes. Tenía a mi disposición un precioso río llamado ‘Mayabeque’ y allí nadaba durante todo el verano.

Cerca de mi casa tenía el Parque Martí donde diariamente iba a jugar a la quimbumbia, a las canicas o a la viola. Solamente con un peso podía ir a la tanda de las 5 de la tarde del cine Campoamor; me comía una frita, me tomaba una Coca Cola, y compraba una cajita de chiclets Adams y todavía me sobraba dinero. Tenía libertad, hermandad, comida, ropa, un futuro fulgurante y ni por la cabeza me pasaba salir del país.

Las únicas discusiones o peleas que se oían en mi pueblo eran entre Habanistas y Almendaristas. Las Navidades y el día de los Reyes Magos eran las fechas mas lindas del año. No recuerdo ni un solo tormento ni un pequeño sufrimiento. En esa maravillosa tierra todo se desenvolvía normalmente hasta que llegó un canalla lleno de odio que decidió parar aquella vida placentera.