Tuesday, November 3, 2009

MARÍA ELENA - (ARTÍCULO)


Por: Iliana Curra

La conocí al llegar al correccional de la Prisión de “Manto Negro” ubicado en la Carretera del Guatao en La Habana. Parecía una niña. Era de baja estatura y delgada, casi al punto de la desnutrición. Llevaba varios años encarcelada cumpliendo una condena por un homicidio pasional, según me contó. Su voz, clara y potente, no concordaba con su tamaño, ni complexión física.

No recuerdo el momento exacto en que entablamos amistad. Solo recuerdo que tuvimos afinidades ideológicas que la convirtieron de inmediato en el correo más seguro para intercambiar cartas con las presas políticas del penal.

María Elena siempre estaba riendo, siempre un chiste a la mano para alegrar la vida de quienes estaban a su alrededor. Tenía un carácter alegre que a veces compartía con momentos de disgusto, porque disgustos nunca faltan en un lugar llamado prisión.

También leía la Biblia, pues se había convertido en una persona con mucha fe, que la mantenía viva y con grandes deseos de salir de la prisión. Tenía planes futuros, y estaba realmente arrepentida por la muerte de su novio, el mismo que un día espantoso matara en una discusión donde hubo violencia de ambas partes. No lo pensó dos veces y le disparó con un fusil AK-M que tenía tan cerca de ella como para no poder evitar la tragedia. Fueron sus últimos minutos como guardia de un batallón militar.

Casi al mes de encontrarme encerrada en el correccional ya había elaborado muchas denuncias sobre la situación en la cárcel de “Manto Negro”. Y justamente, el día que correspondía salir de pase a casi todo el correccional, sucedió algo que cambió para siempre mi destino y también el de María Elena.

Era la madrugada del 22 de diciembre de 1994. La noche anterior habíamos recopilado toda la información que saldría a la calle. María Elena sería la responsable de llevarla a la casa de una expresa política que recién había cumplido su condena. Recuerdo que se acercó a la ventana del albergue donde dormía y me llamó. Me dijo que le deseara suerte y se fue, pero necesariamente no sucedió lo que queríamos.

La realidad es que la estaban esperando. Alguna delación pudiera haber sido el fruto de una requisa completa de cuerpo, inesperada y violenta. Sentí sus gritos evitando que le quitaran los papeles. Me tiré de la litera y a una velocidad increíble llegué a la oficina donde dos guardias trataban de arrebatarle los papeles por la fuerza. Cuando intenté entrar, cerraron de un golpe la puerta de la oficina. Sin pensarlo dos veces, comencé a golpear, tanto la puerta, como los cristales de las ventanas. Les gritaba a las guardias que la soltaran y no la golpearan más. A mis gritos salieron las reclusas de sus albergues y también ellas empezaron a golpear la puerta y a gritarles por el abuso que estaban cometiendo.

Un carro jaula de la prisión llegó a la velocidad de un rayo y se parqueó en la misma entrada de la oficina, de él se bajaron varios guardias que empezaron a empujarnos y quitarnos del medio. Las reclusas corrieron a sus albergues y a mí alguien me agarró por el cuello y me entró a la fuerza a la oficina del “Oficial de Guardia”. Un oficial del penal de nombre Oscar me tenía contra la pared y me gritaba, entre otras cosas, “¡Violamos los derechos humanos y qué!”. “¡Denúnciame, que a mí eso no me importa!”.

Vi cómo se llevaban a María Elena en el carro jaula y gritaba con todas sus fuerzas: “¡Ustedes sí violan los derechos humanos!”. Casi cargada la montaron en el carro. Fue la última vez que la vi. A mí me llevaron para una celda de castigo del correccional para luego recibir la visita de un alto oficial de la Seguridad del Estado que me auguró un traslado bien lejos de La Habana. Su promesa fue cumplida luego de permanecer 39 días en una celda de castigo especial ubicada en un destacamento con reclusas infectadas de SIDA. A las dos nos revocaron la causa.

Estando en la celda de castigo de la prisión de “Manto Negro” pude enviarle una notica a María Elena donde le explicaba que estaba allí y que se cuidara mucho. Según supe, estaba en la enfermería del penal negándose a comer. María Elena estaba baja de peso y esa situación tuvo que haber empeorado su salud. En las condiciones en que me encontraba era muy difícil comunicarme, pues ese destacamento se hallaba en lo último del penal, aislado y con guardia permanente. Las reclusas tenían prohibido pasar, ni siquiera, por las afueras del destacamento. La orden era de que allí había castigada una CR, que significa “contrarrevolucionaria”. El calificativo lo decía todo.

Nunca más pude saber de María Elena. Mi traslado a Camagüey eliminó la posibilidad de comunicarnos. En octubre de 1995 fui trasladada provisionalmente desde Kilo-5 en Camagüey a “Manto Negro” porque me llevaron a ver a mi padre que había sido operado de cáncer. Me dejaron tres días en depósito en una celda de un lugar llamado “Guardarropía”, que es donde llevan a las presas que por primera vez llegan al penal. Para tenerme allí sacaron a todo el mundo y la orden fue que nadie podía pasar por la puerta. Un día escuché la voz de María Elena tratando de llegar al lugar, pero de inmediato fue detenida por un guardia que le dijo que tenía que retirarse. No pude verla. Tampoco supe ya jamás de ella.

Hace poco tiempo me encontré con alguien que la conoció. Él trabajaba como empleado civil en el matadero de ocas y me contó la forma en que ayudaba a María Elena a sacar las denuncias del correccional. Fue expulsado de su trabajo por la Seguridad del Estado, a pesar de ser un trabajador civil, y me dijo que María Elena había sido trasladada para una cárcel en Guantánamo.

Su labor como periodista independiente en la isla le hizo conocer, a través de otra persona, que una muchacha llamada María Elena González Rodríguez se había suicidado en una celda de castigo. Había sido encerrada desnuda, pero al amanecer, la encontraron ahorcada con una sábana. Su edad estaría alrededor de los 30 años.

No existe una confirmación real de este caso. Somos varias las personas que la conocimos que queremos tener la verdad. Primero que todo, porque no creemos en el suicidio de esta muchacha valiente en extremo que no consideraba la muerte como un escape a la dura realidad de una cárcel. Segundo, porque su fe religiosa era tan grande como su valor y sabemos que jamás tendría semejante final.

¿Suicidio o asesinato? Solamente Dios lo sabrá. También sus verdugos, los que algún día tendrán que sentarse en el banquillo de los acusados para responder por el crimen.

¿Vive actualmente? ¿Está en una de las tantas cárceles perdidas en la isla? La respuesta quedará en el viento. Son esos mismos vientos los que tendremos que cambiar para que, en Cuba, un día nada lejano, todo sea diferente.

Tuesday, October 27, 2009

LA GRAN DIFERENCIA - (ARTÍCULO)



Por: Iliana Curra

Siempre me han llamado la atención los cubanos exiliados que hablan con nostalgia de la Cuba que vivieron, y que tuvieron que abandonar a la llegada del régimen despótico que aún continúa en el poder. Quizás al principio yo no entendía la forma idealizada de una Cuba diferente a la que yo viví. La gran diferencia ha sido que, para ellos, es una isla encantada. Para mí, no fue más que un infierno.

Para los habaneros, la capital era el ensueño dorado. Para mí, las ruinas de Pompeya sumergidas en la peor de las miserias. Lo que eran bellas casas coloniales, hoy apenas se sostienen con puntales de pinotea carcomidos de comején. Las antiguas tiendas que enorgullecían La Habana, hoy son decadentes espacios llenos de mugre donde las ratas se pasean como si fueran parte de lo que pudieran vender. Edificios destruidos por el tiempo que nunca se pintaron, hoy son parte del cementerio pueblerino de una nación que ha envejecido a la par de los siglos.

La Habana ya no es La Habana. Lo que queda de ella es una máscara, quizás, maquillada por alguna parte, la parte donde visitan turistas en un impresionante apartheid tropical que a nadie le importa. Una parte colonial que solo aprecias con la mirada –y a veces- de lejos. Un billete color verde del imperio predomina en una sociedad llamada revolucionaria que prohíbe derechos a los nativos.

Dicen que caminar por las calles habaneras era todo un placer. Ahora casi corres en tus quehaceres diarios para sobrevivir. Y si caminas, es porque no te queda otro remedio. La belleza espiritual de una ciudad que se levantaba a la altura del cielo se perdió en la caída estrepitosa de la nada. Lo que queda para el pueblo son favelas pintadas –si acaso- con cal coloreada con Mercuro Cromo o Azul de Metileno. Edificios derrumbados que terminaron en parques improvisados porque nunca más construyeron viviendas. Apuntalamientos en lugares donde continúan viviendo personas que no tienen otra opción que morir en un derrumbe de una noche cualquiera. Que rezan para que no llueva aunque haya sequía. Porque prefieren vivir –o sobrevivir- en cuartos independientes de solares, que tener que parar en casas familiares a donde ya no caben ni los que viven allí.

El Ten Cents de Galiano, el de Monte, las tiendas Ultra o cualquier otrora flamante comercio son apenas unas muecas. Envejecieron a la par de los años sin recibir tratamientos de retoque. Dejaron de ser modernas en una ciudad que fuera naciente y triunfante antes del cataclismo castrista. El Paseo de Prado, con sus leones sucios que ya no rugen, todavía se mantiene a pesar de los pesares. Hoteles para extranjeros y viviendas en aplazadas destrucciones se juntan en una pintoresca ciudad donde más que la decadencia material, está la espiritual. Una Cuba donde el patrimonio nacional se ha tomado como cadalso para ejecutar impunemente, y hoy se muestra con orgullo al foráneo que la visita. Esa es la gran diferencia. Es la Cuba que tuve que vivir.

Admiro a los cubanos que la vivieron en su época naciente. Antes de ser cambiada –nunca he entendido cómo- por una etapa pavorosa. Los que aún la sueñan como era, desean verla sin darse cuenta que el tiempo no se detuvo. Pero peor que el tiempo, no se detuvo la devastación. Más de cuatro décadas perdidas sin entender cómo fue posible. Pasiones exaltadas que condujeron a lo peor. Pero ahí está La Habana, está Cuba entera. Esperando su renovación material y espiritual. Y en la espera de un enorme salto a las alturas, yo sigo admirando a quienes aguardan la llegada para encontrarse con un pasado inexistente. Solo en sus mentes y en sus corazones está su terruño. Yo no lo tuve. No creo haberlo tenido jamás, porque cuando nací, ya había empezado el desastre.

Esa es la gran diferencia. Yo no viví en Cuba. Quizás viví en una alucinación enfermiza de una fantasía nefasta. Por eso no me identifico cuando hablan de esa Cuba fascinante. La mía, la que yo viví, no tiene nada que ver con ella. Y es bien triste reconocerlo. Me hubiera gustado haber conocido a Cuba. No tener que haberla abandonado. No vivir fuera de ella porque a un grupo de perversos se les ocurriera tomarla como rehén.

Tampoco me gusta destrozar la ilusión de quienes la sueñan aún como estaba. Es que me encanta oírlos hablar de esa Cuba que no existe, porque yo también hubiera querido tenerla. Pero la realidad es una. Mi pragmatismo no me permite idealizar lo que no es posible. Hoy Cuba ya no lo es, pero lo será. Cuando la perversidad castrista se acabe y se comience de nuevo. Cuando el sol brille con intensidad para un pueblo que vive en la oscuridad total y en una vertiginosa desesperanza. Cuando el cubano de la isla no sea segregado por no haberla abandonado. Cuando al exiliado no se le rechace por haberse ido. Cuando haber nacido en la libertad de otro país no sea un tropiezo, entonces Cuba será realmente lo que siempre fue. En ese momento quizás comprenda mejor a aquellos que sueñan con la Cuba que dejaron. Yo soñaré -entonces- con la Cuba que conoceré.

Thursday, October 22, 2009

EN CUBA, EL COMUNISMO NO DA NI PARA LIMPIARSE... (NO DEJEN DE LEERLO)

Miguel Cancio Álvarez
Vegadense, economista y sociólogo, profesor de Sociología, en la Universidad de Santiago de Compostela

En Cuba, el comunismo no da ni para limpiarse..
22-10-09

En la Cuba comunista, en la Sociedad Nueva del Hombre Nuevo, que ha impuesto en la realidad cubana de forma violenta el llamado Comunismo Científico, la inmensa mayoría de los cubanos, que han visto completamente aplastada su libertad y los derechos humanos (la isla cubana es una de las mayores cárceles del mundo y el 98% del turismo acude a la misma por razones sexuales e incluso con menores), tienen problemas graves para acceder a productos, medicamentos y servicios de primera necesidad.Dentro del brutal racionamiento que se vive en Cuba desde que los comunistas cubanos en 1959 tomaron el poder por las armas con el apoyo de los Estados Unidos y destruyeron, arruinaron la agricultura, ganadería, industria, los servicios, es decir, la economía cubana, La Cuba comunista ha tenido que racionar hasta el papel higiénico y la corrupción, la degradación material y moral impuesta por la Robolución de los Sociolistos lo invade todo.Conviene recordar que Cuba, antes de la llegada de los comunistas al poder, era el país del mundo que, junto a Estados Unidos y Argentina, atraía mas emigrantes. Con los comunistas, han huido, abandonado el Paraíso Comunista Cubano (PCC) del orden de dos millones de una población de 11 millones de cubanos.Cuba, antes de 1959 en que llegaron los comunistas, superaba ampliamente a España en nivel de vida y competía en diferentes sectores, infraestructuras y servicios con los países mas desarrollados del mundo.Los comunistas cubanos han situado a Cuba a la cola de América latina hasta el punto que en renta per capita solo supera a Haití, uno de los países mas pobres y corruptos del mundo. El salario mensual medio de los cubanos no supera los 40 dólares (20 euros), 4000 pesetas. El salario mínimo español en la actualidad (octubre 2009) es de 624 euros (104.000 pts.) al mes, 14 pagas al año.La Revolución Comunista marxista-leninista castrista-guevarista no da ni para limpiarse el culo por lo que los cubanos recurren, para dicho menester, al diario oficial de pensamiento, opinión, sindicato y partido único, es decir, al diario oficial del Partido Comunista Cubano, al Granma. Con lo cual, de esta manera, sirve para algo positivo y cumple una verdadera función social e higiénica que compensa la tóxica contaminación que genera desde su salida. Recordemos que la peor contaminación es la del alimento y medio espirituales, y que da lugar a las peores contaminaciones, manipulaciones, sujeciones, corrupciones, degradaciones, oportunismos, populismos, extremismos, fanatismos, fundamentalismos, violencias y terrorismos.Es absolutamente lamentable y condenable que siendo la Cuba comunista una de las mayores cárceles del mundo, donde se violan gravemente y todos los días los derechos humanos, democráticos y ciudadanos, el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Rodríguez Zapatero se haya convertido, junto al régimen neocomunista del golpista Chávez y sus aliados y socios, en uno de sus principales valedores en Europa y el mundo.Recordemos que la Cuba comunista ha firmado la Declaración Universal de Derechos Humanos, sin embargo, la viola todos los días y persigue, maltrata y encarcela a los cubanos que la difunden en la isla y tratan de aplicarla.

Tuesday, October 20, 2009

LLAMADA DESDE RÉPLICA MAGAZINE

DESDE LA OFICINA DEL DIRECTOR DE "RÉPLICA", EL PRO-CASTRISTA EDGARDO MAX LESNICK, SIGUEN LLAMÁNDOME PARA OFENDER. EXACTAMENTE HOY, A LAS 10:06 AM LLAMARON DESDE EL NÚMERO DE FAX: 305-541-7410. PARA QUE VEAN CÓMO TRABAJAN ESTOS PERSONAJILLOS A FAVOR DE LA DICTADURA CASTRISTA.

Réplica Magazine
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Monday, October 19, 2009

20 DE OCTUBRE DE 2009 - CUBA RECLAMA:





LA POLÍTICA - ARTÍCULO


Por: Iliana Curra

Era una mujer joven. Su finura era tan exagerada que rayaba en la simulación. Como si fingiera de forma recurrente para sentirse mejor que los demás. Ostentaba grados de Primer Teniente y su cargo era una especie de comisaría política en la prisión de máximo rigor de Kilo-5 en Camagüey. No he podido memorizar su nombre.

A diferencia de las demás oficiales, sonreía bastante. Quizás porque estaba convencida de su perfecta y blanca dentadura que contrastaba con el color verde olivo de su traje militar. Casi siempre vestía de ropa de campaña con sus botas rusas que resonaban en los pasillos de la prisión. Tenía unas uñas largas y siempre pintadas que, al parecer, eran parte de su orgullo femenino.

Era justamente un día 13 de agosto, cuando cumplía años el Dictador de la isla, Fidel Castro. De por sí era, al menos para mí, un día desagradable. A esas alturas el vejete estaría babeando a los niños que escogían para celebrarle su cumpleaños y desearle muchos años más de vida, para desgracia del pueblo cubano.

Como rutinariamente sucedía, abrieron una por una las galeras para ir a almorzar. Al menos, era el nombre que le daban a lo que servían en las mugrientas bandejas de aluminio que fregaban con agua solamente. Formé fila en el destacamento número dos que me correspondía y nos encaminamos escaleras abajo hacia el área del comedor. Desde que empezamos a acercarnos al lugar mi buen olfato me anunciaba un olor extraño. De inmediato me dí cuenta que algo andaba mal.

Manteniendo la fila cada cual tomaba su bandeja sucia y grasienta del llamado boquete. Del otro lado reclusas que trabajaban en la cocina servían la pequeña ración que correspondía a cada cual. Las mesas, de cuatro sillas, estaban a todo lo largo del comedor, y siempre junto a mí habían tres reclusas que literalmente se fajaban para ocupar esos espacio en la mesa donde yo me sentaba. Eran las llamadas “boqueteras”, un argot presidiario que las reconocía como comilonas. Ellas sabían que yo, la mayoría de las veces, apenas probaba bocado alguno y luchaban entre sí para comerse mi asignación.

Desde que me acerqué al boquete me percaté de una vez y por todas que uno de los alimentos estaba putrefacto. No exagero. Estaban sirviendo seso de algún animal que no reconocí, pero el mal olor era penetrante, al menos para mi olfato agudo acostumbrado desde lejos a reconocer cualquier pestilencia.

No me llamó la atención que las presas se sentaran a comerse aquello, pero esta vez no permití que mi bandeja fuera tocada, a pesar de las protestas que tuve que soportar de las “boqueteras” que, hambrientas, exigían mi ración al verla intangible frente a mí.

Mi cara se fue endureciendo y las guardias sabían que luego vendría mi enérgica protesta porque no aceptaría algo así. Ya ni siquiera por mí misma que, aunque hubiera estado bueno, no lo comería. Sino por aquellas infelices presas que estaban comiendo algo descompuesto sin siquiera darse cuenta. El hambre es mala consejera.

Justamente cuando empiezo a protestarle a las guardias, llegó la Política del penal. Estaba de guardia operativa y llegó al comedor para observar el lugar. Como siempre, con su traje verde olivo y sus botas, parecía estar pasando revista a un batallón militar.

Se dirigió a mi mesa para preguntarme qué estaba pasando. Le dije en voz alta para que todas escucharan: “Teniente, éste seso está podrido”. Me respondió al estilo comunista que no reconoce la realidad: “No. Eso no está podrido. Está cocinado para que ustedes lo coman y no está podrido”. Le repliqué nuevamente: “Está putrefacto, que es lo mismo”. Su insistencia en negarme la verdad ya me estaba molestando, pero preferí tener paciencia. Ella intentaba que yo hablara más bajo para evitar el descontento de las demás, pero mi táctica de elevar la voz siempre me daba resultados para imponerme. Era mi defensa, más allá de querer provocar o no la protesta de las otras presas. Yo me valía sola para enfrentarme. Estaba acostumbrada.

La Política continuaba aferrada a negar una realidad tan palpable que pensé algo mejor. Entonces le dije: “Bien, si usted dice que está bueno, pruébelo. Mi cuchara está sin utilizar, úsela y dígame si no está putrefacto”. Al parecer, no tuvo alternativas después de defender tanto su posición y negar la verdad. Nerviosa, tomó la cuchara en sus manos y con la punta recogió un pedazo del seso apestoso. Con una demora casi teatral se lo llevó a la boca. La cerró lentamente y comenzó a masticar. Estoy convencida de que, en esos momentos, se estaría acordando de mi madre.

Luego de masticar el pedacito de seso putrefacto, se puso tiesa y me dijo: “Ves, está bueno”. Y salió disparada del comedor, cuando dobló por la puerta de entrada al pasillo de salida iba a tan alta velocidad como un auto de carreras. Yo sabía que su paladar había reconocido que el alimento estaba descompuesto, aunque sus palabras dijeran lo contrario.

No pasaron ni tres minutos cuando la jefa de pelotón nos mandó a parar y formar filas para volver a las galeras. Pidió a las reclusas que se estaban comiendo aquella cosa llamada alimento, que lo dejaran. Al poco rato esa misma oficial cargaba una cubeta con un poco de agua con color que llamaban refresco, y un pequeño pedazo de pan. Intentaban sustituir el corrompido almuerzo con algo parecido a una merienda.

Por la noche no se hicieron esperar las reacciones de las que llegaron a comerse el seso podrido. Los vómitos, y sobre todo las descomposiciones, abarcaron casi un 60% de la población penal. La enfermería no daba abasto y los medicamentos tampoco. En mi galera hacían colas para entrar al único baño con inodoro, pero tanta era la premura, que tenían que entrar al área de la ducha para evacuar allí, pues no podían esperar ni un segundo más.

Pero la que también salió mal parada de todo eso fue la Política. Me contaron unas presas que trabajaban en la cocina que, cuando salió disparada luego de haber probado aquello podrido, fue directo a vomitar. Dicen que se puso casi de color verde, y que era tanto el asco que sentía, que hacía arqueadas nada más de acordarse que había comido aquel seso hediondo que sirvieron un día en que el Dictador cumplía años.

Nada. Un día inolvidable para ella en todos los sentidos.

Thursday, October 15, 2009

DEL HOMBRECITO DE CUBA NUESTRA: EL GUSANO ROJO.

MI RESPUESTA PARA ESTE GUSANO ROJO DE SUECIA: SIMPLEMENTE, UNA ESTRUENDOSA TROMPETILLA.
Copia parcial del artículo: "Valoración del concierto Paz sin Fronteras, La Habana 20 de septiembre de 2009", del gusano rojito rojito de Suecia, Carlos Manuel Estefanía. Señores, a quien le duele, le duele.

"Hay que reconocer que no todos los opositores asumieron esa actitud inteligente que ponía del lado de lo que fue una fiesta de alegría para el pueblo, hubo excepciones como el caso de Normando Hernández González, prisionero de conciencia, cuya nota del 12 de septiembre de 2009, “Concierto por la paz” cuestionando el concierto enarboló y reprodujo de intransigencia hasta la saciedad, sin poder con ello balancear el desequilibro en favor del concierto que se observa en la nota, publicada dos días antes por Leiva.
Normando Hernández
Se trata de posiciones que, con todo el respeto que merezca este prisionero, al contraponerse a lo que la gran masa de los capitalinos deseaban, pasarla bien en la plaza, solo sirven a los intereses, mas que de la intransigencia, del estado totalitario.
Un estado totalitario que encuentra su mejor aliado, lo mismo en una cárcel que en las calles de Miami, como ocurre con alguien que también estuvo preso de cuyo pasado previo a la cárcel poco o nada se conoce, esa come candela de la intransigencia que es Iliana Curra, convertida, con el apoyo de no sabemos quien y la medalla del presidio, en vocera del Consejo por La Libertad de Cuba.
Desde el sitio de la organización en Internet dicho personaje publica un artículo que denigra mas a la atora que a las personas que esta ataca: EL CONCIERTO DE JUANES Y LA MANIPULACIÓN DE OSCAR ESPINOSA CHEPE Y HÉCTOR PALACIOS.
Aquí los presos políticos a los son presentados como gente desinformada y manipulable. Curra se pone ella misma como ejemplo, del que no dudamos por cierto. Pero entonces habría que explicarse entonces de donde sacó sus criterios Normando Hernández González, para oponerse al concierto, ¿no sería acaso el manipulado o desinformado más que por la policía política o por su aliados dentro de la intransigencia?
En su ataque despiadado contra los que siguen trabajando dentro de Cuba contra un poder, que aún no transitado del todo del totalitarismo al autoritarismo Curra se empecina en vincular a Palacios con una tal Operación Arcoiris, detrás de la cual según ella estaría la Seguridad del Estado de Cuba.
Hector Palacios habla con Obama antes de regresar a Cuba
Pero esto no le basta a la señora, quien de manera se valdrá del espacio que le ofrece María Elvira para atacar, desde su seguro exilio a quienes con el coraje se mantienen dando la batalla en Cuba, acto que le valdrá la admiración de algún recalcitrante de la derecha y sin duda el aplauso de los oficiales que ya no saben como vérselas con la disidencia interna, los mismos que seguramente habrían cometido la “infidencia” de Arcoiris.

Y como era de esperar el éxito del concierto ha resultado un duro golpe para esta señora cuyos días como empleada de la Intransigencia parecen contados solo hay que ver la bilis que destila en su último pataleo CONCLUSIONES DE UN CONCIERTO DESAFINADO, donde califica de patético a Bosé, pasando por alto las palabras del artista Yotuel Romero de no parar para no dejarlos ganar a ellos, a los “Curras” del estado que intentaron boicotear el evento con transgresiones a lo pactado.

Después de leer esto lo mejor que puede hacer la activista seria antes de buscar empleo en alguna factoría de Hialeha, herida, como ha quedado tras el evento, la credibilidad del Consejo por La Libertad de Cuba ante la masa de los cubanos en la Florida.
Resulta interesante, pese a su simpleza, estudiar la retórica de la señora Curra, que imita, sin innovar en nada, pese a su tardía llegada al exilio, a la mas burda de los históricos de la intransigencia: en un acto, de insana envidia Curra, con una vulgaridad perdonable en la Plaza, pero no ante los oídos de las clases altas, se refiere a Olga Tañón como “La huevona”, basado en su frase “estoy aquí por mis huevos”,
juega con el dolor de los exiliados aludiendo a la paz de los sepulcros vuelve a arremeter contra los Chepes y los Palacios, se retuerce por haber escuchado a una Miriam Leyva desbordante de alegría declarar el concierto “había sido un éxito”, y termina dando muestra de su rudimentaria manera de pensar con algo que parece ser una ironía, pero que solo denota la miopía de los que o no saben o no quieren entender los cambios que se están dando en Cuba y de los cuales este concierto mas que cauda es un efecto:
“La próxima semana habrá elecciones y el exilio tiene las puertas abiertas para entrar cuando quiera. ¿Ciencia ficción? Es posible, la misma teoría de Juanes y comparsa.”

Resulta interesante, pese a su simpleza, estudiar la retórica de la señora Curra, contra el concierto
Por supuesto que no es así, lo que si es verdad es que estamos en presencia de la lucha entre un mundo viejo y un mundo nuevo, donde los demonios están a ambos lados del estrecho, son los que combaten la libertad y el bienestar del Cuba, cuando encierran a Gorki o a Pánfilo, o cuando pretenden que una parte de ese pueblo no acuda a la Plaza a escuchar el concierto, y forman parte de ese compacto ejército las Curras y los Saavedras que hacen lo imposible por no solo sea una parte, sino todo un pueblo el que desfrute de la música y aunque sea por un momento cante a la libertad y a la paz en el mismo sitio muy probablemente, estos los Curras y los Saavedras, antes de convertirse en oponentes, dieron loas a Fidel Castro, algún día confirmaremos si estamos o no en lo cierto.
Pero también existen ángeles, y no solo vestidos de blanco, como Juanes, Tuñon y Bosé, están esos mismos disidentes que desde las cárceles, donde con sus huesos redimen los males de pueblo cubano, apoyaron cinco horas de felicidad en forma de música para sus hermanos, como también fueron ángeles quines pasando por alto la injuria de ser llamados gusanos o peor aún agentes de la seguridad del Estado defendieron con coraje y aparente minoría a esos músicos hermanos, los ángeles vuelan incluso dentro del estado, dentro de los que enfrentando a los demonios lograron que estos cedieran en sus pretensiones de coartar las presencia de los cubanos que no tenían una un pulóver o camisa blanca para acudir a la Plaza, ángeles son también quienes inclinaron la balanza para que ese antiguo maquinista de nuestra marina, devenido en el disidente más conocido de Youtube, recibiera lo que primero que merecía, en vez de rejas, tratamiento contra el alcoholismo, y serán estos ángeles unidos, no los demonios los que traerán lo que tanto ancianos en la isla: JAMA Y LIBERTAD."
Continuará….