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JOSE MARTI.

sábado, 13 de abril de 2013




Del Presidio político Cubano: Jacinto Fernández González (entrevista).


Por: Manolo Pozo.


"Jamás volveremos a sentirnos tan útiles para nuestra Cuba y en nuestra vida, como en aquellos gloriosos días de barrotes y guerras por la libertad". Esta frase que considero una consigna me la acaba de mencionar mi hermano del presidio político Jacinto Fernández, al iniciar esta entrevista.
Jacinto, un valiente prisionero que tuve la suerte de conocer a mi llegada a la cárcel Combinado del Este en el año 1989. En ese entonces ya sabía de las malas, las peores con los ocho tortuosos años que llevaba en prisión, cumpliendo una sanción de 20 años por espiar para el gobierno venezolano de Luís Herrera Camping , siendo sancionado por el Tribunal Provincial de la Habana en la causa 41/81.
Puedo decir que conocí bien a Jacinto en su afán de no dejar violación con cabeza, ni violadores denunciados con nombres y apellidos, redactando desde su celda cada crimen de los carceleros y desmanes del mismo gobierno. Su celda angosta y punto de referencia de aquel agitado presidio del cuarto piso del Combinado del Este. Hay mucho que decir de mi hermano Jacinto González; hoy reside en Miami, en su merecida libertad, sufrida y honrada, y desde allá esta entrevista a un amigo cívico que mucho tiene que decirnos de su vida de peleas.
 Manolo Pozo- Jacinto, sé por ti de esas mil historias que le debes a muchos. Dinos de tu primer arresto, las razones, y qué vino después.

Jacinto Fernández- Manolo, te digo que mi primera actividad opositora se dio después de ingresar a las fuerzas armadas castristas en 1959, cuando tenía 17 años; el ejército se convirtió en el naciente G-2, y de inmediato vi la corrupción de Fidel y sus "guerrilleros". Estuve en 1962 en una prisión militar por el delito de sedición, pero no fue a record...Lo sucesos de Mariel y otros sucesos me llevaron a una causa de espionaje por lo que fui sancionado a 20 años.
  • M.P.- ¿Cómo estaba tu vida cuando el Mariel?
J.F- Había sido expulsado de Universidad de La Habana apenas intenté ingresar en 1968. Me hice fotógrafo profesional y ese era mi trabajo cuando ocurrió el Mariel y se produjo mi arresto.
  • M.P.-  Me interesa mucho más de lo que pasó contigo en esos primeros 20 años de dictadura fidelista, conozco que nunca has estado quieto Jacinto...
J.F-  Pues ahí voy...Te cuento que yo había sido testigo presencial de un congreso obrero de la CTC en 1960, en el que Fidel se refirió a los trabajadores y dijo al caer el telón, a los ministros que le acompañaban frases obscenas y ofensivas contra los obreros que le aplaudían. No necesité más y traté como pude de luchar en las calles y centros de trabajo contra el sistema que estaba mintiendo a los obreros. Fui excluido de poder trabajar y si lograba un empleo en 2 semanas llegaba la seguridad y a la calle. Sólo la fotografía me salvó económicamente.
  • M.P.- ¿De dónde eres y qué recuerdas de tu barrio?
J.F-  Nací y crecí en la casi mítica esquina de los Cuatro Caminos en la Habana. La cuadra en la que viví fue como una pequeña ciudad, todo estaba en los más de 20 comercios de Belascoaín entre Lealtad y Escobar. Todo ahora, menos la nostalgia y los lagrimones -en la intimidad y el recuerdo-, está destruido. Allí donde conocí a Rocky Marciano, al Benny Moré y Celia Cruz, está en ruinas. El café del viejo Vicente Ramírez, en Belascoaín 957 está impreso de forma exacta en mi memoria. Puedo ver las mesas y a mi padre y sus amigos en interminables tertulias multitemáticas, de donde me nutría cada día.
  • M.P.- Jacinto, llegaste al Presidio Político; entremos en esta positiva etapa de nuestras vidas...Cómo influyó en tu perfil la cárcel..? Pasaste muy duros momentos, lo sabemos y queremos saber por ti algo de aquel tiempo.
J.F-  Yo estaba seguro de que la Seguridad del Estado (g-2) había tramado mi muerte en prisión. Es decir una larga cadena de huelgas (la última de 48 días) me hizo finalmente llegar al piso del Presidio Político pesando solamente 71 libras. Llegué al paraíso, a mi gente, con mis hermanos, pero antes estuve 37 meses en la siniestras celdas tapiadas del Combinado del Este, a las que bauticé como "El Rectángulo de la Muerte" en el año 1984, mientras era torturado en su interior, desde donde me trasladaron moribundo a las celdas -también tapiadas- del hospital para reclusos de la prisión, en donde inicié la mencionada huelga de 48 días.
  • M.P.-  ¿En cuántas etapas ubicarías tus años en el Presidio Político?
J.F-  Aquel presidio que encontré sepultado entre rejas, años y tenacidad. El que me enseñó todo lo maltratado que fue el Presidio Histórico, el que más respeto...No menciono a nadie porque son cientos de titanes sin diferencias. Y posteriormente mis hermanos, con los que compartí mis años y encierro. Ese posterior presidio derivado de los sucesos sangrientos del Mariel...De ahí la causa Canimar, Vaticano, Ecuador, etc. Los protagonistas de esos eventos formaron parte de la última parte del Presidio Político Cubano en el Combinado del Este...No creo que la policía política vuelva a reunir otra vez un grupo así. La experiencia para ellos fue muy mala.
  • M.P.- Jacinto, cómo te involucras en la actividad de derechos humanos en la prisión?
J.F-  En el Combinado del Este me reencuentro con Ariel Hidalgo Guillen, que estuvo también en el Rectángulo de la Muerte. De inmediato encontré en la prisión la forma de continuar la lucha por la libertad, pues allí, bajo la orientación de Ricardo Boffil se había creado un Comité de Derechos Humanos que denuncia las golpizas y asesinaatos en esa y otras prisiones. Ariel salió para E.U. y yo ocupé la vicepresidencia de ese grupo formado por 10 activistas. Tal fue la influencia de nuestras denuncias que logré introducir una cámara fotográfica y realizar un reportaje que llegó a la comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y las fotos provocaron una crisis internacional al castrismo, incluyéndose dentro de los documentos que llevaron una comisión de la ONU a La Habana en 1988. Por esa razón  fui uno de los presos entrevistados en aquella ocasión, logrando una segunda entrevista en donde les entregué más de 100 denuncias guardadas por nosotros por más de un año.. El Embajador de Irlanda me expresó que jamás en la historia del mundo comunista se había logrado que un preso político lograra realizar un reportaje de ese tipo dentro de una instalación penitenciaria de mayor rigor. Recuero que el embajador hizo que los militares, entre ellos el General Noa, máximo jefe de cárceles y prisiones, brindara por esta negociación que confirmaban las violaciones constantes de los derechos humanos en Cuba. Ese fue el día más feliz de mi tiempo de prisión política. Recuerdo que grité: ¡Sí, brindemos por los presos políticos cubanos! Los militares me habían brindado la oferta de salir en libertad si no entregaba las denuncias, por lo que estuve que esperar 3 años más para lograrla.
  • M.P.- Te propones volver a Cuba si llega el momento?
J.F-  Llegué a Miami en 1992 con el sueño y la decisión de regresar. . Después de 22 años estoy rodeado de nietos norteamericanos y muy afectado de la visión, mantengo sólo la voluntad de hacer justicia en Cuba y de ayudar a hacerla después de la caída de la dictadura...Insistiré en llevar a prisión a los militares que me torturaron con una ferocidad tan fría y calculada que nada le envidiaba a la Gestapo Nazi.
  • M.P.-  Jacinto...¿Cómo ves la actividad disidente y de oposición en Cuba?
J.F- Primero y de forma sintética considero que este movimiento disidente es una copia del lo que pasó en la Unión Soviética, el cual nunca planteó el derrumbe del régimen comunista; es decir nació bajo este programa, pero ocurre que la pandilla gansteril de los Castro no son los soldados de la corona inglesa rendidos ante las amenazas de Ghandi en la India.
En 33 años de práctica la disidencia moderó sus solicitudes bajo el influjo de las golpizas a hombres, mujeres y niños y las condenas a prisión de sus líderes inmediatos. Muchos de ellos endulzaron sus demandas y en algunos casos las oponen a la de sus verdaderos opositores, cada vez más diezmados por la terrible y desigual contienda contra el estado.
  • M.P.-  ¿ El futuro Jacinto?
J.F- No existe una respuesta real a tu pregunta. Lo que puede afirmarse sin equívocos es que jamás habrá otra Cuba, como no habrá otro Hitler, ni otro Stalin. Castro se ha mantenido por múltiples razones, pero el principal es la actitud de los Estados Unidos durante estos 54 años de tiranía. Los cubanos pelaron, hubo guerrilla no apoyada, hubo un Girón no apoyado, más bien embarcado a su suerte...El futuro de nosotros será óptimo, lo sé.
  • M.P.-  ¿Valió la pena?
J.F- Mi hija me hizo la misma pregunta, ella nació sin su padre y logró sola, en un país nuevo, con idioma nuevo, terminar una carrera en medicina. Nos la planteamos en soledad todos los presos políticos. Yo perdí 11 años, Roberto Martín Pérez 28. Todos fuimos soñadores, regamos con sangre la tierra y las cárceles, los paredones. Nos quedamos ciegos por la huelgas de hambre, y con varias secuelas por esa locura. No le respondí a mi hija Manolo, tampoco a ti mi hermano Manolo.
  • M.P.-  Gracias Jacinto, creo que fue un buen tiempo para decirlo casi todo...Qué Dios te cuide.