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JOSE MARTI.

domingo, 6 de noviembre de 2011

ARTICULO DE ESTEBAN FERNANDEZ:"REPITO: CASTRO ES CASTRISTA".

REPITO: CASTRO ES CASTRISTA.
Por: Esteban Fernández

Algunos de mis amigos discreparon conmigo cuando dije que Fidel Castro no es comunista, sino ‘castrista’. Pero yo sigo pensando que es una equivocación otorgarle una ideología a quien está muy lejos de poseerla. Todos los partidos comunistas del mundo exigen disciplina y obediencia. Y Castro nunca ha obedecido ni a su madre; y es el rey de los indisciplinados y de los manipuladores. Es solamente un tremendísimo HIJO DE LA GRAN PERRA con mentalidad TOTALITARIA. Internamente Castro no se considera comunista, sino que ¡EL COMUNISMO ES ÉL!

No sé la fecha exacta en que Fidel Castro se preguntó: ¿Quiénes son los mas despreciables en toda la tierra que pueden ayudarme a cumplir mi sueño dorado de implantar una dictadura eterna en Cuba y ser un líder en el ámbito mundial?

En realidad, en aquel momento sólo habían dos poderes en el mundo: Los Estados Unidos y la U.R.S.S. Y el aspirante a tirano llegó a la conclusión de que USA ayudaba a los gobiernos dictatoriales hasta un determinado momento, y acto seguido, les retiraba la cooperación.

A través de la historia, cuando los Estados Unidos secunda las dictaduras, enseguida comienza a ponerle trabas y condiciones, a exigirles que se respeten los derechos humanos y a que se celebren elecciones libres. Y cuando menos se lo imaginan, ya lo dije antes, les vira los cañones o los deja en la estacada, como más tarde le hicieron a Fulgencio Batista.

Entonces Castro pensó: “Seré un dictador sin el beneplácito de los americanos y a contrapelo de ellos”. A mí me parece que ese mismo día él concibió la consigna “Arriba, abajo, los Yanquis son guanajos”. No tuvo que pensar mucho ni romperse la cabeza para llegar a la conclusión de que los únicos en el planeta que le podían servir en sus planes totalitarios serían los comunistas detrás de la Cortina de Hierro.

Me parece estar viendo al desmadrado, frotándose las manos, muy orgulloso de la gran idea que se le había ocurrido. Y ahí comenzó un esfuerzo de captación de ambas partes: Castro tratando de lograr el apoyo de los "camaradas" cubanos y estos tratando de convertirlo en un sumiso militante. Era muy difícil asegurar quien camelaba a quien. Momentáneamente, los ñángaras ganaban esa pelea por poseer una organización mundial, mientras que a Fidel le decían “Bola de Churre” sin ningún arrastre político en la Universidad, y mucho menos en el país.

Castro tenía varios amigos dentro de las filas del Partido Rojo. Uno de ellos, Alfredo Guevara, parecía que estaba locamente enamorado de él. Y él se dejaba querer y lo utiliza como una especie de padrino y tutor.

Ni por un solo segundo le pasó por la mente que esos comunistas llegaran a ser sus jefes. Simplemente quería usarlos para lograr su cometido. Mientras tanto, Raúl estaba abiertamente incorporado a la causa roja y participando en el Congreso Internacional de la Juventud Comunista en Viena.

Junto a Alfredo Guevara se fue para Colombia, y ante la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, participó en los disturbios callejeros conocidos como “El Bogotazo”. Al regresar ambos a Cuba, Fidel y Raúl fueron fichados por el BRAC como comunistas. Y cuando eso, el monstruo no tenía ni 21 años de edad.

Iba a la Universidad con el libro "El Capital" de Carlos Marx debajo del abrazo. Aunque a veces llevaba Mein Kampf de Hitler de donde sacó la frase de "La Historia me absolverá". Cada vez que tenía una oportunidad se iba a una librería comunistoide cercana al Alma Mater y allí varios de los viejos bonzos del P.S.P., principalmente Ramón Calcines, le suministraban libros y propaganda marxista leninista.

Castro se coló en el Partido Ortodoxo, pero enseguida Eduardo R. Chibás lo caló y le tiró bola negra. Se suicida el líder ortodoxo y durante su entierro multitudinario, Fidel quiso llevar el cadáver a Palacio para lograr la salida de Carlos Prío del poder, pero José Pardo Llada lo bajó de la nube.

Estoy de acuerdo con todo el que diga que “Las Cadenas vienen de lejos”; Fidel consiguió el apoyo del comunismo internacional (con recelo de ambas partes) desde mucho antes del Moncada, pero no es menos cierto que siempre despreció a los comunistas nacionales. Y nunca les perdonó que pactaran con Batista, ni que tuvieran ministros sin cartera, y mucho menos, que lo llamaran “Putchista” unos días después del 26 de Julio de 1953.

Y al final de la jornada, es obvio que la actual momia de comunista no tiene un pelo. Al contrario, la revista "Forbes" siempre lo coloca entre los hombres más capitalistas del mundo.