Muhamar al Kadafi, excéntrico por naturaleza y asesino por instinto. Al igual que otros tantos dictadores, incluyendo al de Cuba, prefiere bañar en sangre a su país antes de irse y dejar en libertad a su pueblo. Ya corre la sangre en Libia, siempre he pensado que en Cuba pudiera ser de la misma manera, porque dictadores como éstos no ceden ante el pueblo, ni ante nada. Son bestias sedientas de poder, pero ese poder se les está acabando.Protestas hacen tambalear a Kadafi
SARAH EL DEEB y MAGGIE MICHAEL / AP
Kadafi se presentó en la televisión estatal durante menos de un minuto el martes en la madrugada con el fin de acallar los rumores de que había huído de Libia. Sentado en un automóvil frente a lo que parecía ser su residencia, y sosteniendo un paraguas por la portezuela abierta en el asiento del pasajero, le dijo a un entrevistador que había querido acudir a la Plaza Verde en la capital para hablar con sus partidarios, pero la lluvia se lo impidió.
Al anochecer, la milicia que respalda a Kadafi recorrió las calles de Trípoli y con bocinas dijo a la gente que no saliera de sus casas, indicaron algunos testigos, en momentos en que las fuerzas de seguridad intentan aplacar los disturbios que han reco- rrido el este del país --los cuales dejaron a Bengasi, la segunda ciudad más grande de la nación, bajo el control de los manifestantes-- y que ahora generan el caos en la capital de dos millones de habitantes.
La televisión estatal anunció que el ejército había "irrumpido en los escondites de los saboteadores'' y solicitó al público que apoyara a las fuerzas de seguridad. Los manifestantes exhortaron a efectuar una nueva protesta en la Plaza Verde y frente a la residencia de Kadafi.
Sin embargo, algunos testigos en varios barrios describieron una imagen de intimidación: el ejército envió helicópteros que sobrevolaban la principal avenida costera, mientras que hombres armados de la milicia pro Kadafi dispararon desde vehículos en movimiento y contra fachadas de casas para atemorizar a la población.
Kadafi, al parecer, perdió el respaldo de por lo menos una de las principales tribus, varias unidades militares y de sus propios diplomáticos, entre ellos la delegación ante las Naciones Unidas. El embajador adjunto en la ONU, Ibrahim Dabbashi, acusó a Kadafi de cometer genocidio contra su propio pueblo en la crisis actual.
Por su parte, la secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton, exhortó al líder libio a ‘‘parar este derramamiento de sangre inaceptable'' y dijo que el mundo atestigua los acontecimientos "con alarma''.
Aviones militares sobrevolaban la ciudad y los francotiradores se colocaban en posición de disparo por todo Trípoli, aparentemente para impedir que gente fuera de la capital se uniera a las protestas, según Mohamed Abdul Malek, un activista que desde Londres que se mantiene en contacto con los residentes.
Los jordanos que huyeron de Libia contaron historias horribles sobre "el baño de sangre'' que ocurre en Trípoli e indicaron que vieron a personas asesinadas a tiros, así como varios autos y negocios que se incendiaban. Dijeron también que al parecer todo eso fue perpetrado por mercenarios armados oriundos de otros países africanos.
Gran parte de Trípoli quedó cerrada el lunes. Escuelas, oficinas del gobierno y muchas tiendas cerraron sus puertas, a excepción de algunas panaderías, dijeron los residentes, muchos de ellos ocultos en sus casas.
"Sabemos que el régimen está llegando a su fin y los libios no están retrocediendo'', dijo el residente. "La gente tiene una inusual determinación después de todo lo que ha ocurrido''.
Hubo también informaciones de que los embajadores en el exterior estaban desertando del gobierno. El ex embajador de Libia ante la Liga Arabe en El Cairo, Abdel Moneim al Huni, que renunció el domingo a su cargo para hacer causa común con los manifestantes, exigió que Kadafi, sus comandantes y sus asesores sean enjuiciados por ‘‘las matanzas masivas en Libia''.
Un diplomático libio en China, Hussein el Sadek el Mesrati, dijo a la cadena de televisión Al Yazira que ‘‘he renunciado a representar al gobierno de Mussolini y Hitler''.
Los pilotos de dos aviones Mirage de la fuerza aérea huyeron de una base en Libia y aterrizaron en la cercana isla de Malta. Sus dos pilotos --dos coroneles-- solicitaron asilo político, informaron funcionarios militares malteses. El aeropuerto de Bengasi se mantuvo cerrado, dijo un funcionario aéreo desde Egipto.
Había temores de que se produjera un caos total a medida que hombres jóvenes incautaban armas de la sede de seguridad en la ciudad, la Katiba, y otros edificios.
"Los jóvenes tienen ahora las armas y eso es preocupante'', dijo Imán, un médico del hospital principal. "Pedimos que los hombres sabios de cada barrio hagan razonar a los jóvenes''.
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Los corresponsales de la AP Hamza Hendawi en El Cairo y Sameer N. Yacoub en Amán contribuyeron con este reporte.
















