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JOSE MARTI.

martes, 6 de marzo de 2012

LA HIPOCRESIA DE LA IGLESIA EN LA ISLA.


AFP

Las misas católicas comenzaron a recuperar espacio en Cuba después de medio siglo, lo que quedó en evidencia con una inédita eucaristía en la Catedral de La Habana para orar por la salud del presidente venezolano, Hugo Chávez.

El nuncio apostólico, Bruno Musaró, ofició este domingo la primera misa celebrada en Cuba por la salud de Chávez, quien lleva una semana de convalecencia en La Habana y será sometido a radioterapia, luego de que le fuera extirpado un tumor causado por una “recurrencia del cáncer” que sufrió el año pasado.

“Musaró invitó a los presentes a rezar por la salud de Chávez y destacó la iniciativa de la Embajada venezolana en La Habana de desarrollar una misa por la recuperación del mandatario”, dijo este lunes en su nota principal de portada el semanario oficialista Trabajadores.

A la misa acudieron el cardenal Jaime Ortega, los cancilleres de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Cuba, Bruno Rodríguez, y numerosas personas entre las que se encontraba la viuda del argentino Alberto Granado, el compañero de viajes en motocicleta de Ernesto Che Guevara.

“Hay que apoyar a nuestro comandante Chávez” y haber asistido a la misa fue “una forma de apoyarlo y rezar por su salud”, dijo Delia de Granado, según el portal oficialista Cubadebate.

Chávez y otro mandatario aliado de Cuba, el nicaragüense Daniel Ortega, invocan frecuentemente a Dios y la Virgen, y emplean lemas cristianos.

El año pasado, cuando Chávez fue sometido en La Habana a una cirugía y tratamiento posterior por su tumor canceroso, santeros cubanos y venezolanos hicieron ceremonias para rogar por su salud, pero no hubo misas católicas en la isla.

El nuncio y el cardenal participarán a fines de este mes en las dos misas campales que oficiará el papa Benedicto XVI durante su visita a Cuba, en una gira que procura la “reconciliación” entre los cubanos, según los obispos, y que también lo llevará a México.

Aunque nunca dejaron de celebrarse misas en Cuba luego de que Fidel Castro alcanzara el poder en 1959, éstas se realizaban de manera más bien privada y sin difusión en los medios de la isla, todos bajo control del Estado. Por décadas era impensable que dirigentes del gobierno o del Partido Comunista (único) acudieran a un templo católico.

Pero la Iglesia Católica, que en los años 1960 tuvo fuertes roces con el gobierno, ha ganado mayor espacio en la sociedad como fruto del diálogo entablado en mayo de 2010 por el cardenal Ortega y el presidente Raúl Castro, quien sucedió en el mando a su hermano enfermo Fidel, en julio de 2006.

Este diálogo, que convirtió a la Iglesia en el único interlocutor del gobierno, permitió la excarcelación de 130 presos políticos y condujo además a la primera peregrinación nacional en más de medio siglo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba.

También pavimentó la ruta para la visita de Benedicto XVI, del 26 al 28 de marzo, la segunda gira papal a la isla luego de la que cumpliera Juan Pablo II en 1998, durante el cual fueron celebradas las primeras misas campales desde 1959.

El histórico viaje de Juan Pablo II marcó el fin de la era del hielo entre la Iglesia y el gobierno, siete años después de que el Partido Comunista renunciara al ateísmo y pasara a ser laico, abriendo el ingreso de creyentes a sus filas.

Pero la regularidad -y publicidad- de las misas llegó solo recientemente, también como fruto del diálogo entre la Iglesia y Raúl Castro, quien ha impulsado reformas que han ampliado el espacio a la iniciativa privada en la economía y acabado con prohibiciones “excesivas” que pesaban sobre los cubanos.

Las misas campales se hicieron frecuentes durante la reciente peregrinación de la imagen de la Virgen por toda la isla, que concluyó el 30 de diciembre en La Habana, la primera bajo el gobierno revolucionario.

La Virgen recorrió durante un año y medio todo el país, el último mes y medio en la capital, donde visitó todos los barrios y participó en una misa de madrugada en la simbólica Plaza de la Revolución. Como cierre de la peregrinación hubo otra misa campal a orillas del mar.

La Iglesia ha dicho que este mayor espacio en la sociedad lo destina exclusivamente a su labor pastoral, pero la semana pasada el portavoz del cardenal Ortega, Orlando Márquez, admitió que existe el “riesgo” de que enfrente presiones políticas ante la visita del Papa.


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