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JOSE MARTI.

martes, 21 de junio de 2011

ARTÍCULO DE ESTEBAN FERNÁNDEZ



"DON FRANCISCO"
(EL REY DE LOS PUJONES)



Por: Esteban Fernández

Hace varios días critiqué al Gordo y a la Flaca. Entonces, varios amigos me dijeron: "Eh, ¿y no vas a echarle con el rayo a "Don Francisco" el pujón de Sábado Gigante?" Pujón, entre los cubanos, es el que "puja" las gracias, no le brotan naturalmente. Entre los cubanos, “pujón" es quien no tiene la menor idea de ser "pujón" y se cree simpático, mientras que chistoso es quien no tiene la menor idea de ser cómico, y sin darse cuenta (ni intentarlo), dice cosas graciosas. Y a mi me parece que si buscamos en un "diccionario cubano" la palabra "pujón" aparece la cara de Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld, alias “Don Francisco”…

El caso de "Don Francisco" es 20 veces peor que el de "El Gordo y La Flaca", porque a la legua se ve que este chileno DETESTA A LOS CUBANOS. Y nos odia hasta el extremo de que el otro día – en una sección del programa dedicada a los muchachitos- se puso obviamente molesto con un inocente niñito porque este le mencionó con orgullo que era cubano.

Desgraciadamente, parece que hace rato que el tipejo este descubrió que los cubanos no tenemos mucha misericordia con los pujones como él y hasta los ponemos en peor categoría que a los "pesados". Es decir, no premiamos el "esfuerzo" de tratar por todos los medios de ser gracioso. A la cañona.

Entre nosotros, si usted quiere cantar, pero no sabe cantar y se le van 20 "gallos", nos hacemos de la vista gorda, le damos aliento y aplaudimos su dedicación al canto. Pero con un "pujón", del calibre de “Don Francisco”, no tenemos la misma compasión.

Las gracias, entre cubanos, tienen que ser "sin premeditación ni alevosía”. El simpático, aunque sea súper simpático, no debe excederse en la simpatía porque corre el peligro de convertirse en un "pujón. Las gracias no deben ser ensayadas, ni estudiadas, ni premeditadas. Las gracias tienen que ser espontáneas e inesperadas.

Entre nosotros preferimos que las ocurrencias sean dichas con absoluta seriedad. El que se ríe de sus propios chascarrillos corre el riego de ser confundido con un "pujón". Y entre cubanos, aceptamos mejor un asaltante de bancos agradable, que a un monaguillo de Iglesia que sea "pujón".

Los cubanos exigimos que las gracias sean naturales y no perdonamos al que arduamente se esfuerza por ser gracioso. Los cubanos, con una facilidad asombrosa, detectamos el problema y le ponemos "el cartelito" de "pujón" a cualquiera... Somos implacables con la "pujonería". Y eso parece que lo sabe muy bien este pichón de alemán.

Los "pujones" tienen muchas cosas en común. Como por ejemplo, la falta de gracia para hacer chistes y su INSISTENCIA en hacerlos a toda costa. Y en seguidita los cubanos nos damos cuenta de eso y comenzamos a decir: "Oye ¿y quién le dijo al cabezón este que es gracioso?".

Es algo así como que existe un límite en las gracias, que el relajo tiene que ser con orden, que existe una línea invisible que nadie debe cruzar en su intento de caer bien. Hay que saber "hasta donde se puede llegar en las bromas", porque si no, es castigado por la comunidad con el cruel apelativo de "chorro de plomo". "Don Francisco" se pasa la vida burlándose del acento de los cubanos y, aparte de burlón y pujón de gracias, es tremendo falta de respeto con todas las mujeres.

En realidad, los cubanos, increíblemente, preferimos al "pesado" serio y retraído que al "pesado" tratando de ser gracioso. Vaya, ser "pesado callado" es 20 veces mejor que ser "pesado" y encima de eso "bufón". Desde el primer momento el "Che" Guevara nos cayó como un "hígado frío a las 12 de la noche" a los cubanos, sin embargo un amigo mío se atrevió a "defenderlo" diciéndome: "Será un bofe y un asesino, pero menos mal que no es pujón"...

Hasta los artistas cómicos (que viven de eso) tienen que tener mucho cuidado en no excederse con el humor negro porque pueden, con una facilidad extraordinaria, ser catalogados por nosotros como "pujones".

Difícilmente usted encuentre un solo cubano que se refiera a "Don Francisco" como "un gran comediante", hace mucho rato que este chileno se "pasó de la raya" y todo el mundo a mi alrededor siempre dice: "¡Ah, ese Don Francisco no es más que un pujón, chico!" POR ESO YO DECLARO HOY A DON FRANCISCO COMO EL REY DE LOS PUJONES.

Todo lo contrario de “Don Francisco” era Leopoldo Fernández. Aunque corra el peligro que se me considere parcializado por haber sido "Pototo" mi coterráneo. A "Trespatines" le perdonábamos todo. A mí siempre me pareció que Leopoldo hubiera podido perfectamente bien darme con un bate por la cabeza y dejarme tirado en el suelo con un enorme chichón, pero si se me hubiera parado en frente y me hubiera dicho: "¡Cosa más grande la vida, muchacho!", no me hubiera quedado más remedio que desternillarme de la risa en ese momento.