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"ARTE SOY ENTRE LAS ARTES. Y EN LOS MONTES, MONTE SOY"
JOSE MARTI.

miércoles, 15 de junio de 2011

PRIMER DISCURSO DEL SENADOR MARCO RUBIO.



Rubio pronuncia su primer discurso en el Senado
Tomado de El Nuevo Herald
Washington -- El senador federal Marco Rubio pronunció el martes su primer discurso en el Senado, uniendo el pasado migratorio de la nación con el suyo propio y pidiendo un “nuevo siglo americano”.

“Cada uno de nosotros es el descendiente de alguien que salió a buscar una mejor vida”, dijo Rubio, de 40 años de edad, republicano de Miami. “De los soñadores y de los creyentes. De los hombres y las mujeres que asumieron riesgos y sacrificios, porque querían que sus hijos vivieran mejor que ellos”.

“Y así, lo mismo si llegaron aquí en el Mayflower, en un barco de esclavos o en un avión desde La Habana, todos somos descendientes de los hombres y mujeres que construyeron aquí la nación que salvó al mundo. Seguimos siendo el gran pueblo americano. Y lo único que se nos interpone en el camino para solucionar nuestros problemas, es nuestra voluntad de hacerlo”.

Rubio fue el último de los 13 senadores que prestaron juramento en enero, en pronunciar su discurso. Sus ayudantes sugirieron que estaba esperando el momento adecuado para abordar el debate sobre la deuda nacional y los gastos.

Pero el martes, Rubio mencionó la palabra deuda una sola vez, y no ofreció recetas.

En su lugar, se centró en una amplia narración acerca del pasado, el presente y el futuro. Citó a los ex presidentes John F. Kennedy y Ronald Reagan y expresó su inquietud por la decadencia del estatus de Estados Unidos en el mundo, ante las amenazas cada vez mayores del “Islam político radical”, y de los países que torturan a los disidentes políticos.

“¿Cómo será el mundo si Estados Unidos disminuye?”, preguntó Rubio.

Su esposa Jeanette y miembros de su familia observaban desde la galería. Un puñado de senadores miraban desde sus asientos, incluido el líder republicano Mitch McConnell, y el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, de Nevada, que bromeó diciendo que estaba decepcionado de que Rubio no hubiera mencionado los años que vivió en Las Vegas, siendo niño, mientras su padre trabajaba como camarero de un casino.

El discurso fue ampliamente promovido por la oficina de Rubio, y atrajo más atención que la mayoría de los otros discursos inuagurales. Rubio llegó al cargo como una estrella en ascenso, de manera no diferente a Hillary Clinton o Barack Obama. Clinton pronunció un discurso sobre el cuidado de la salud alrededor de un mes después de asumir el cargo. Obama fue más espontáneo, interviniendo en medio de un debate sobre cuestiones de votación.

La retórica de Rubio ha agitado desde hace tiempo a las multitudes -el tema de sus padres, exiliados cubanos, se remonta a su época en la Cámara de la Florida y fue la pieza central de su campaña por el Senado- y sus nuevos colegas se mostraron conmovidos de manera similar el martes.

Pero Rubio también ha querido presentarse como un líder con ideas, por lo que su falta de detalles sobre temas de actualidad fue notable.

La oficina de Rubio dijo que el discurso fue pensado como un “testimonio personal acerca de la grandeza de Estados Unidos”, y para que sirviera como un llamado a la acción para abordar los problemas que enfrenta el país.

“Si le damos a Estados Unidos un gobierno capaz de existir dentro de sus posibilidades, la economía estadounidense nos dará un gobierno con medios considerables. Un gobierno que pueda darse el lujo de pagar por las cosas que el gobierno debería estar haciendo, porque no gaste el dinero en cosas que el gobierno no debería estar haciendo”, dijo Rubio.

“Si podemos cumplir con algunas cosas simples pero importantes, tenemos la oportunidad de hacer algo que es difícil de imaginar que sea posible. Unos Estados Unidos cuyo futuro será mayor que su pasado

1 comentario:

patricio dijo...

Es verdad que Argentina tiene un pésimo track record como deudor y una irresponsabilidad en el manejo de sus relaciones exteriores que esperemos algún día sea superado (aunque en lo que a rree se refiere, su infantilismo y veleidad la aproximan bastante de los EEUU de Norteamérica).

Pero de allí a trazar comparaciones exageradas en cuanto a lo que ella representa como país y como sociedad, hay una distancia.

La evaluación de los asuntos públicos, como de los privados, debe nacer de la ecuanimidad y del discernimiento, nunca del fanatismo o los programas sociales, religiosos o ideológicos, que únicamente apartan al individuo -y a las sociedades que éstos forman- del camino de la evolución y el progreso, material y espiritual.

Atte,
Patricio Cabrera